La “desigualdad perfecta” entre los empresarios

La desigualdad es un tema que me cala profundo. Y es un tema que necesita visibilidad, porque ésta es un abismo en el que se hunden millones día con día. (Aquí les dejo un texto mío que busca explicar las raíces de este problema).

Hablar de desigualdad en México, por desgracia, ya no es noticia. Nuestro país tiene unas brechas entre ricos y pobres que con los años se han acentuado mucho más. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Y el país es una fábrica de pobres. No lo digo yo, lo dice incluso la UNAM en uno de sus estudios. ¿De quién es la culpa? Del sistema político económico. Más concretamente, del gobierno, del empresariado y de los grupos sindicales que en México, juegan en contra del propio trabajador.

El problema en sí no es que haya mucha pobreza, sino éste tiene que ver con la forma de generación de riqueza y cómo ésta está distribuida. En México, cuatro hombres –Carlos Slim, Alberto Baillères, Ricardo Salinas y Germán Larrea– tienen el equivalente a 9% del PIB –según un estudio de Oxfam–, mientras que millones se duermen y se levantan con el estómago vacío.  Así es este país.

Justamente en este sentido, hoy escribo sobre la desigualdad no de los asalariados, sino de los mismos empresarios. Tenemos al cuarto hombre más rico del globo (Carlos Slim), en un país en el que existen empresarios que ganan un poco más del mínimo al mes. ¿Es esto equitativo? ¿Es esto benéfico para el desarrollo del país? La respuesta ya la conocemos.

Les dejo el texto completo sobre desigualdad intraempresarial, la cual en nuestro país, es casi “perfecta”. Aquí les explico por qué:

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cartera/emprendedor/2017/05/23/empresarios-pobres-desigualdad-en-los-negocios

 

 

 

 

 

 

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